La Visión Del Trono De Dios

Apocalipsis 4


Después de que Jesús entrega sus mensajes a las iglesias, Juan es llevado en espíritu al cielo, y lo primero que ve es un trono majestuoso en el centro de todo. Esta visión nos muestra el plano celestial, donde se revela que a pesar de todo lo que ocurre en la Tierra como las guerras, persecuciones y desastres Dios mantiene el control. Él está sentado en su trono, rodeado de seres celestiales, luz, relámpagos, truenos y adoración sin fin.



Alrededor del trono hay veinticuatro ancianos con coronas, y cuatro seres vivientes llenos de ojos que representan la plenitud de la creación. Todos están haciendo lo mismo: adorando. Dicen sin cesar: "Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir". Este acto de adoración constante muestra que en el cielo no hay distracciones ni duda, solo reverencia total ante la gloria de Dios. Cada vez que los seres vivientes adoran, los ancianos se postran y colocan sus coronas delante del trono, reconociendo que el honor no les pertenece a ellos, sino solo a Dios. Esto nos enseña humildad, y también nos da un vistazo de cómo es la verdadera adoración celestial. 

Nos enseña que todo lo que está por revelarse en el Apocalipsis no es un caos sin sentido, sino un plan cuidadosamente controlado por Dios, ejecutado por Cristo.

Pero en medio de esta escena gloriosa hay un detalle que cambia todo: en la mano derecha de Dios hay un rollo sellado con siete sellos. Nadie en el cielo ni en la tierra es digno de abrirlo ni de mirar su contenido. Juan llora mucho al ver esto, porque sabe que ese rollo contiene el destino del mundo, el juicio final, la justicia prometida. 

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